MAESTRO DEL SUSPENSE

Alfred Hitchcock, su filmografía es una disección del alma a través de la lente. No te cuenta una historia, te obliga a sentirla, convirtiendo la cámara en un instrumento de tortura psicológica y belleza estética. "Psycho" (1960), el detective Arbogast sube esos escalones y no muestra un asesinato, utiliza un plano picado, descendiendo desde el techo, convirtiendo la escalera en un descenso al infierno. Planos tan rápidos y subjetivos que el espectador siente el apuñalamiento sin ver el cuchillo tocando la piel. Es la maestría de la edición y la elipsis; el miedo está en lo que no vemos. Vértigo (1958), creó un lenguaje visual, se acerca la cámara (zoom) mientras se aleja físicamente (dolly), el fondo se deforma y nos sentimos, junto a Scottie, suspendidos en el vacío, mareados por una obsesión enfermiza; la reaparición de Madeleine, convierte el plano en un sueño hipnótico. "The Rear Window", "North by Northwest", cada plano es una trampa mortal y nos encanta caer en ella.

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