Entradas

EL ARTE DEL INSULTO

En el Parlamento la prensa contemplaba el hemiciclo. Se habían cambiado los argumentos por un arsenal de insultos, expresiones soeces y chabacanerías, se medían en decibelios y en vulgaridad. Un diputado con una En el Parlamento la prensa contemplaba el hemiciclo; se habían cambiado los argumentos por un arsenal de insultos, expresiones soeces y chabacanerías, se miden en decibelios y en vulgaridad. Un diputado con una mueca de desprecio llamando parásitos, delincuentes y gentuza a la otra  bancada. Sus compañeros aplaudiendo con fervor, golpeando los escaños. En el turno de réplica, un tono arrabalero y despectivo, ataques personales y burlas sobre el aspecto y la vida privada de su rival. Un periodista recordaba cuando la política desmontaba la tesis del contrincante con datos y retórica elegante. La grosería se había institucionalizado. En la calle los ciudadanos discutían acaloradamente en la calle, mismos insultos degradantes que acababan de proferirse dentro del Parlamento. L...

EL SILENCIO AJENO

En la casa del silencio no se escucha la tormenta, solo el eco de unos pasos que la noche desorienta. Ella guarda entre los dedos la caricia que no fue, un vestido de esperanza que destiñe la pared. Llegó como un invierno que promete primavera, pero trajo madrugadas de mirada prisionera. Con palabras de granito rompiendo su cristal, construyendo mentiras donde el golpe era muy normal. En el refugio de su pecho dolorido, un pájaro herido que jamás se dará por vencido. Ella miente ante el espejo, dibuja una sonrisa, mientras borra con los ojos el dolor que la domina. Hay ternura en sus manos cuando abrazasu memoria, cuando sabe que sus alas no pertenecen a esa historia. Porque el miedo es un invierno que por fin verá el final y en su alma todavía duerme un rosal. Volará lejos del monstruo, de la sombra y del olvido, a tejer con hilo blanco lo que el tiempo le ha partido. Volverá a mirar al cielo sin pedir ningún perdón, siendo libre, tierna y dueña de su propio corazón.

LA BOLA NEGRA. LORCA

La Academia de Cine ha elegido 'La Bola Negra', dirigida por J.Calvo y J. Ambrossi,  candidata española a la mejor película Internacional en la 99ª edición de los Óscar. Un milagro literario: cuatro páginas inacabadas que Lorca escribió antes de ser asesinado, rescatadas del olvido para contar una verdad largo tiempo silenciada. Ambientada en una Granada asfixiante y del amargo significado de la «bola negra»: el voto secreto con el que clubes sociales condenaban al ostracismo a hombres que amaban de forma distinta. Rodada en 35 mm, desprende aroma a tierra y tragedia. El b/n inunda la pantalla con una celda donde Rafael Rodríguez Rapún, encarnado por Miguel Bernardeau, recuerda los versos de "Sonetos del amor oscuro" de La Barraca, antes de que el destino del poeta quedara sellado en Viznar. Con la desgarradora melodía de Raül Refree, el público estalló en una ovación. Cuatro páginas inconclusas de Lorca que encontraron su final grabadas con letras de oro en el templo...

TURNOS DE GUARDIA ESCASOS Y ETERNOS

La luz blanca y parpadeante de una planta del hospital golpeaba los ojos de Floria con fuerza. Las 3 de la madrugada y su turno de guardia devoraba horas, salud y vocación. Esta película suiza de 2025 dirigida por Petra Biondina, no difería de la cruda realidad cinematográfica: hospital público desbordado, pasillos infinitos y una falta de profesionales. Deberían ser cinco las enfermeras, pero sólo estaban ella y otra compañera exhausta. La falta de personal en la sanidad pública ya no era una estadística, tenía nombres, apellidos y timbres sonando. Un anciano esperaba el diagnóstico de un médico. Otra paciente, del ala privada, exigía atención inmediata. Un sistema que atiende según el bolsillo mientras la pública se desmorona. Todo un thriller psicológico. Al final de la noche, mientras el sol comenzaba a teñir las montañas suizas, ella se apoyó en el mostrador, con ojos tristes, exhausta. El turno terminaba dejando en el aire la pregunta: ¿quién cuida a los que nos cuidan?

INFORME PISA. RETROCESO

Mira su móvil mientras el profesor reparte los últimos exámenes. Sus dedos se mueven rápido, lee titulares breves y pasa al siguiente video. No le gusta los textos largos. En la pizarra, el profesor comenta los datos del nuevo Informe PISA. Las áreas de Ciencias, Matemáticas y Comprensión Lectora muestran un retroceso histórico. El debate actual no trata sobre la cantidad de lectura, sino sobre la calidad del proceso. Las matemáticas son una fila de enemigos mudos y una ecuación es una muralla imposible. No se busca el porqué de las cosas, solo querer terminar pronto. En la clase de ciencias, el microscopio acumula polvo, falta realizar experimentos reales. Respuestas rápidas y esquemas vacíos, reemplazan al pensamiento profundo. Lee un párrafo del exámen y marca una opción al azar. Va deprisa y comete errores por falta de atención. Suena el timbre y guarda el papel en la mochila sin mirarlo, camina a ciegas por un laberinto que olvidó cómo resolver.

RITMOS CUBANOS

El callejón de la Habana Vieja respiraba un aire espeso. En un club iluminado por luces de neón, sonaba la rumba, percusión nacida de la herencia africana, que dio paso a la elegancia del mambo. El piano que guiaba aquella locura era la figura de Chucho Valdés, mezclando el jazz con las raíces afrocubanas. El pianista terminaba entre aplausos ensordecedores. El ritmo bajó las revoluciones para dar paso a la cadencia más pura de la isla: el son. Compay Segundo, con su sombrero de paja y su eterna sonrisa acariciaba las cuerdas de su armónico. Con su voz de barítono, empezó a cantar "El Cuarto de Tula". De repente, una vibración eléctrica sacudió el club, una silueta envuelta en telas de colores brillantes con una peluca enorme, cruzó la entrada. Un grito colectivo. Celia Cruz tomó el micrófono y con una fuerza que levantó los techos de La Habana, soltó su grito de guerra: ¡asuúuuucar! La rumba, el mambo y el son se fundieron en una sola marea musical.

ETERNAMENTE EN MÍ

Se enciende la aurora en tu alegre boca esa sonrisa sincera que todo lo aclara ese sol de la casa que nunca se agota esa paz que sonríe templando la cara. Mamá, tu gran corazón, un tierno refugio un pozo muy profundo de dulce cariño. Alejabas sombras de cualquier resquicio abrazabas la vida con fuerza de armiño. Tus manos cansadas de tanto laboro construían el mundo con paso constante. Un trabajo dichoso que valía un tesoro fuiste entrega infinita siempre, brillante. Mamá, el roce sutil de tus dedos suaves borraban las penas, calmaban el dolor. Volaban los miedos cual libres aves alumbrabas el camino con tu cálido amor.