BREVEDAD
El viejo sabio de una aldea fue invitado a dar el discurso de apertura en la gran celebración anual. Todos esperaban un discurso de horas, lleno de anécdotas complicadas y citas en latín. El sabio subió al estrado, miró a la multitud, sonrió y dijo: «disfruten, aprendan y quiéranse; hoy puede ser un buen día». Bajó del estrado y la multitud se quedó en silencio procesando la profundidad de la frase para luego romper en aplausos. La brevedad de sus palabras, hizo que el mensaje se grabara en sus corazones mucho más que cualquier discurso largo y pomposo. Quería demostrar, una vez más, que: "lo bueno, si es breve, dos veces bueno", como dijo Baltasar Gracián. A veces se complementa con: "y aún lo malo, si poco, no tan malo", la sobriedad es una forma de elegancia y eficacia. Los discursos de muchos dirigentes políticos son largos y tediosos por una combinación de factores estratégicos y de oratoria, destinados más al espacio mediático que a la persuasión directa del c...