ADIÓS AL HOGAR
La luz del amanecer entró por la rendija de la persiana rota, dibujando líneas doradas sobre las cajas de cartón apiladas en el pasillo. Una mujer de 87 años, con manos nudosas, sostenía una taza de café ya frío. Aquella mañana de otoño no traía olor a lavanda, sino el aroma metálico del miedo. El timbre sonó a las 13 horas, unos golpes secos retumbaron, 70 años de recuerdos a punto de ser reducidos a un inventario judicial. No muy lejos, en un céntrico y lujoso hotel de la capital, las copas de cava aún resonaban. La Comunidad de Madrid acababa de clausurar con gran éxito un Foro Internacional sobre Inversión Inmobiliaria. Los "fondos buitres", los mismos que 3 meses atrás habían comprado el edificio de esta mujer a precio de saldo, eran los invitados de honor. En el Ministerio de la Vivienda, descansaba el borrador del esperado proyecto para el alquiler asequible de pisos. Ella comprendió que su vida entera valía menos que el rendimiento por metro cuadrado de un fondo de in...