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FROM THE GALAXY WITH LUV

Acabo de recibir un email desde un dominio galáctico de mi yorkshire que se fue a la Vía Láctea hace ya 2 años. De: Merlin (merlin@intergalaxia.com) Para: Su humano favorito Asunto: ¡Menudo lío hay montado por aquí! Hola, humano. No te asustes al ver este email. La fibra óptica intergaláctica va de lujo y el 'roaming espacial' es más barato. Ya han pasado dos años desde que te dejé y vine a esta galaxia. Tenía que escribirte porque me hace mucha gracia escucharos en la Tierra. Os pasáis el verano quejándoos de que las playas están llenas de turistas y de que no hay sitio ni para poner la toalla. Pues venid aquí. ¡Esto está petado de colegas! En mi sector cósmico ya no cabe ni un alma. El callejón de Orión parece la Gran Vía un sábado por la tarde. Aquel mastín gigante que me ladraba desde la terraza, ahora es mi mejor amigo. Hasta los gatos del callejón llegaron en masa. No llores por mí, aquí vivo de maravilla. Abrazos con vibraciones galácticas Merlin, tu peludo favorito

AQUÍ Y AHORA

"Carpe Diem" es un grito de vida que te pide amar el presente, atrapar el momento que pasa y aprovecharlo antes de que el tiempo se vaya "Tempus Fugit". El reloj camina sin prisa ni pausa mientras la tarde bosteza en su casa. El ayer ya es humo que el viento se llevó el mañana es un sueño que aún no nació. El sol te regala su oro fugaz el agua del río jamás vuelve atrás. No guardes el beso ni cierres la flor el tiempo es un niño que pide calor. Atrapa este día con las dos manos somos instantes, somos hermanos del viento fugaz que hoy nos vió nacer ¡vívelo todo antes del atardecer!

AMARCORD

'Io mi ricordo' de mi nonna calabresa. Se secaba las manos en el delantal sonriendo con mucha paciencia y decía que los 'spaghetti alla carbonara' se deben hacer siempre con el calor justo del huevo, guanciale y queso pecorino, no con crema de leche o nata. Para ella, cada ingrediente tenía su sitio y mezclar las cosas con prisa arruinaba el plato. Algo parecido opinaba sobre los migrantes. Nunca debería importar de dónde vinieran, ni si traía el acento cansado de Europa, el sol de África en la mirada o del verde profundo de Sudamérica. Las personas valen por lo que son, no por el lugar donde hayan nacido, ni por el mapa que dibuja su piel o su fe. La nonna movía la cabeza cuando escuchaba discusiones vanas o peleas sin sentido. Opinaba que el mundo camina mal por culpa de tanto ruido, rencores y de cabezas obstinadas que buscan diferencias donde solo hay seres humanos hambrientos de paz y comida. Menos conflictos, menos discusiones vacías y mucha más piedad, humanidad.

ECOS DE TU SONRISA

La luz de Olivia se nos va ya te has alejado de casa. El verano se queda en silencio pero tu sonrisa sigue aquí. Tu sonrisa lo ilumina todo es la alegría por la mañana. Borra cualquier sombra y pena no queda ya duda alguna. El mar recuerda tus pasos corrías hacia las calas azules. El agua salada guarda tu alegría eras parte viva de la espuma. Las noches y tu música llegaban tus saludos nocturnos. Tu "buenas noches" tierno y cercano en el aire aún quedan tus melodías. Querida nieta, eres buena persona sigue estudiando con fuerza y talento. El futuro te espera con gran orgullo mente libre, orgullosa y abierta. Has dejado un vacío muy dulce la casa ya extraña tus pasos. Disfruta de ese viaje al norte tu regreso siempre esperado.

EL TEMBLOR Y EL VERSO

La tierra tiembla, pero la memoria de Granada y la Alhambra permanecen firmes entre palacios rojos y el eco eterno de su poeta. Tiembla la Alhambra de piedra dorada el río Darro suspira con miedo terrenal la tierra se quiebra en la noche cansada y un eco de voces retumba en el mal. Bajo el monte herido que guarda al poeta la luna de plata se vuelve a quejar no caigas, Granada, ciudad tan secreta que el alma de Lorca te vuelve a cantar. Castillo rojo de ensueño agua clara que murmura Granada te mira atónita coronada de hermosura. Entre muros de leyenda duerme la luna en vela el tiempo se queda quieto cuando el agua destella.

BAJO LA SOMBRA DE PEÑACORADA

En el pueblo de La Mata de Monteagudo, el último rincón del municipio de Valderrueda y pegado a las faldas de la montaña, mi padre había nacido. Cada año, al llegar el verano, este pueblo se convirtió en mi refugio desde muy pequeño. Mis manos se manchaban de dulces moras silvestres, cogidas entre las zarzas del camino y trepaba sin miedo a los viejos manzanos, ciruelos y cerezos. El aire se llenaba con el polvo dorado de la era, con la trilla. El crujido de la paja y el paso cansino de las bestias marcaban el ritmo de la faena. Subirse al trillo mientras daba vueltas era un un orgullo para mí. Antes de que cayera la noche iba al corral y con un cubo con agua y hierba fresca daba de comer a los animales. Las vacas y las cabras esperaban y observaban con ojos tranquilos. Mi padre me enseñó el vicio de la montaña, que continúa hoy, y me ayudaba a preparar el siguiente curso del bachillerato. La infancia tenía olor a hogazas de pan recién horneadas, a manzanas y a tierra viva.

LA LUZ DE OLIVIA

El sol de mediados de ferragosto tiñe todo con una luz dorada como sus playas, sus calles quietas y tardes largas. Sin embargo, este año el verano no se mide por el termómetro, sino por la luz que ha traído nuestra nieta de quince años con su visita. A su edad, el mundo suele estar lleno de prisa, de pantallas y secretos, pero su bondad no es una pose; se levanta por la mañana arrastrando un poco los pies pero con esa sonrisa intacta, limpia y generosa, que parece dar las gracias por el simple hecho de empezar un nuevo día. Hay una cierta ternura que nos envuelve; nos mira y escucha, en sus palabras no hay ironía, solo curiosidad limpia y un respeto profundo por nuestras historias, por las anécdotas mil veces repetidas que ella celebra como si fuera la primera vez. Comparte sus proyectos y sus alegrías cotidianas con una lucidez sorprendente, la belleza de mirar la vida con los ojos limpios. Su visita quedará guardada en nuestra memoria por su calidez, la dulzura de su sonrisa y el eco...