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ETERNAMENTE EN MÍ

Se enciende la aurora en tu alegre boca esa sonrisa sincera que todo lo aclara ese sol de la casa que nunca se agota esa paz que sonríe templando la cara. Mamá, tu gran corazón, un tierno refugio un pozo muy profundo de dulce cariño. Alejabas sombras de cualquier resquicio abrazabas la vida con fuerza de armiño. Tus manos cansadas de tanto laboro construían el mundo con paso constante. Un trabajo dichoso que valía un tesoro fuiste entrega infinita siempre, brillante. Mamá, el roce sutil de tus dedos suaves borraban las penas, calmaban el dolor. Volaban los miedos cual libres aves alumbrabas el camino con tu cálido amor.

EL LATIDO DE UNA MELODÍA

En la penumbra del Café Americano de Rick, en la película Casablanca, Ilsa miró al pianista y dijo: "play it once, Sam".... "play it". No dijo "play it again, Sam". El eco de "As Time Goes By" flotaba en el aire, trayendo los fantasmas de París. Ella no pedía que la repitiera sin fin, ya que ciertos recuerdos queman si se avivan demasiado. Años después, se inventó una súplica cambiando la realidad por el mito de un falso recuerdo colectivo. En esa mesa, una sola vez bastó para eternizar un amor que el tiempo no logró borrar. Las palabras exactas se desvanecen, pero la música y la nostalgia permanecen intactas en la memoria del cine. El piano llora una melodía del ayer mientras el humo difumina la mirada. "Tócala una vez, Sam", pide la piel por el viejo tiempo que ya no es nada. "Tócala, Sam" por los viejos tiempos deja que el piano regrese al ayer. El amor no entendía de inviernos y París era el único mundo que ver. https://sh...

NON PLUS ULTRA

Un sastre exhibía maniquíes levitantes con prendas de su nueva moda "ultra". Entró una joven, estética impecable y el sastre le ofreció un vestido confeccionado con un tejido sintético, hecho de material "ultraprocesado". Un murmullo ensordecedor llegó desde la calle, era una manifestación "ultra" con banderas, y uniformes de corte militar, diseñados también por el mismo sastre. En la boutique, una ráfaga de luz "ultravioleta" inundó la habitación y los hilos brillaron con una intensidad cegadora; parecían venir de "ultramar". Un anciano entró buscando un atuendo fúnebre. El sastre, le mostró una túnica cuyas fibras vibraban, como si vinieran del más alla, o sea de "ultratumba". El sastre había integrado un dispositivo de "ultrasonido" en el cuello de la prenda. La tienda reunía todos  los puntos más "ultra" del mundo: comida del futuro en la textura de la ropa, viajes lejanos, luz invisible, la política ra...

OTOÑADA TARDÍA

El verano repliega sus alas de oro el eco del mar se apaga en la arena y el viento suspira con tono sonoro la vieja rutina que vuelve sin pena. Un tinte marrón tiñe ya los caminos las hojas cansadas comienzan a caer mientras se cruzan de nuevo destinos en aulas y oficinas que abren otra vez. Los patios del cole se llenan de risas los libros abren sus ojos de papel en la universidad no hay tantas prisas pero el café vuelve a saber a miel. Los escritorios despiertan del sueño las agendas estrenan renglón y color cada regreso nos hace su dueño y el aire de otoño nos da su calor. El fin del descanso, la vuelta al abrazo el pulso que late con fuerza otra vez el año comienza con un verde retazo hojas que caen, días de sol y café.

REGRESO AL "COLE"

El inicio del colegio nunca había sido una cuestión de libros o asignaturas, sino el misterio de saber quién se sentaría a tu lado ese año. Aquella mañana de su infancia, el patio del colegio era un mar de uniformes idénticos y voces nerviosas. Fue entonces cuando vio, a otro niño que intentaba, sin mucho éxito, domar un remolino rebelde en su cabello. Se miraron durante un segundo que parecía eterno y el otro niño sonrió y le entregó un camión de plástico verde. No hicieron falta promesas, el patio gigante dejó de dar miedo, compartieron pan con chocolate, intercambiaron cromos y descubrieron que el recreo era el territorio de la libertad. Los años pasaron rápido y los cuadernos se llenaron de ecuaciones complejas. Muchos años después, aún guarda en un cajón aquel viejo camión de plástico verde. Sabe que los primeros amigos del colegio no son solo un recuerdo del pasado; son los arquitectos invisibles de lo que somos, el primer refugio que encontramos en el mundo exterior.

CARTA ABIERTA AL EXCMO. SR. DON J.M. FIGAREDO DE VOX

No se caza al que busca la existencia ni se pesca el dolor en la marea. La vida humana es supervivencia por más que el odio, ruda ley provea. Grita en las tribunas del congreso usando el verbo cruel del cazador. No olvide que detrás de cada paso late un alma, un anhelo y un temor.   No son cifras, ni piezas, ni trofeos los que cruzan el mar con el espanto. Son hijos, son hermanos, son deseos que merecen respeto y no quebranto. Exijo que su palabra sea reparada la rectificación de la cruel osadía. Que se abra paso al fin la justicia y sea limpiada la voz de la hombría. Que la ley investigue el desatino que la decencia ponga su frontera. Porque el ser humano es sagrado venga de donde venga su bandera. P.D.: Ignoro que opinará su tío Don Rodrigo Rato, condenado por delitos fiscales, 'tarjeta black', blanqueo de capitales, corrupción entre particulares y apropiación indebida. "De aquellos polvos, estos lodos".  Firmado: Ciudadano particular

VOZ CAUTIVA

El alba se derrama como un laberinto de líneas grises sobre el suelo de piedra dura. No hay delito en sus manos, solo el frío recuerdo de una libertad que parece un mito inventado. Los días no transcurren, se acumulan en el pecho como capas de polvo espeso. Un día tiene el sabor agrio del metal oxidado y el eco sordo de los cerrojos al cerrarse. Otro día llega sin nombre, arrastrando una luz pálida que apenas logra calmar los mudos muros que lo custodian.  El tiempo ya no es una línea, sino un círculo monótono donde sus propios pasos cansados repiten la misma partitura de aislamiento. Cada noche, apoya la frente contra los barrotes fríos para mirar el cielo recortado en cuadrados perfectos. Su inocencia es un fuego secreto que nadie ve, una lámpara encendida en el fondo de un pozo ciego. El mundo continúa girando, ajeno y veloz, mientras él se desvanece lentamente en la penumbra, convertido en un ser de sombra; aprende a contar la vida por el ritmo implacable de los candados.