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DISENSO EN PAZ Y ARMONÍA

Palabras que se lanzan como piedras verdades que se visten de arrogancia fronteras que se marcan en la tierra acortan el puente del diálogo y la distancia. No importa la materia ni el motivo la prisa por juzgar siempre es la misma se apaga el escuchar que sigue vivo con el violento afán de imponer un cisma. Qué fácil es gritar desde el orgullo creyendo que la luz solo es de uno cerrar la mente en un oscuro capullo hacer del desacuerdo un muro inoportuno. Olvidan que en la humana diferencia reside siempre la riqueza del camino y que el respeto es la única ciencia que nos salva de un mundo mezquino.

SOVIET IBÉRICO SEGÚN "VOXEROS BULEROS"

En el Palacio de la Moncloa, ondeaba una gigantesca bandera roja con la hoz y el martillo. En su despacho, el Presidente del Politburó, Pedro Sanchestalin, se ajustaba el uniforme militar de color verde oliva, mientras se miraba al espejo. En las calles de Madrid, los comercios tradicionales seguían cerrados por decreto del Plan Quinquenal. En la Gran Vía, los policías patrullaban con motosierras reglamentarias para cortar las malas hierbas. En el Parlamento  bramaba la Presidenta: ¡silencio en la cámara! haciendo sonar un pesado yunque con un martillo de forja. Un ujier entró corriendo al hemiciclo para entregar un informe urgente. Pedro Sanchestalin dirigiéndose al estrado: ¡camaradas, hemos detectado un foco de disidencia burguesa en el barrio de Salamanca! Los diputados rompen con un aplauso unánime de 7 minutos, tal y como dictaba el protocolo entusiasta del partido. El tirano, dictador, leninista Sanchestalin se retira a comer fruta, con una media sonrisa.

ECOS EN PUERTA DEL ÁNGEL

Han pasado casi seis meses desde que el Café Central apagó sus luces. Cuando paso por delante, aún me parece escuchar las notas de un piano, ese calor, murmullo de voces y el silencio reverente justo antes de empezar cada pase. Cierro los ojos y revivo conciertos, como la energía desbordante de Michel Camilo, la magia íntima y ciega del maestro T. Montoliu, o la elegancia infinita de Bebo Valdés acariciando las teclas con una nostalgia que te encogía el pecho. También recuerdo la voz delicada de Sílvia Pérez Cruz. Y la sombra alargada del gran Chet Baker, tocando la trompeta. Hoy queda el vacío de unas mesas que ya no guardan secretos ni amores de medianoche. Paredes mudas que ya no vibran con el jazz. Solamente quedan los recuerdos guardados en la memoria de una ciudad que ha perdido un pedazo de su alma. En la foto, uno de mis últimos conciertos, con Arahí M. Carranza cantante cubana del grupo de Manuel Machado.  https://share.google/ZnxaJn1Ns5dzrqq7m

MERCADERES DE DOGMAS

Hay fondos buitre y particulares que se comportan como buitres. No apoyan los movimientos sociales, se mofan de ellos y lanzan bulos. Cruje el asfalto frío de la noche mientras alguien dibuja su trinchera con frases hechas, lujos de derroche anteponiendo el muro a la frontera. Qué lamentable escena el juego de siglas que debaten la carencia el desamparo que enciende el fuego que expone su indolente indiferencia. Es una fe ciega, una intolerancia poner la ideología en el altar guardar con el humilde la distancia con el techo de personas, negociar. Vergüenza da que el mapa del partido valga más que las llaves y el abrigo que el grito del que sufre sea oído sólo si marcha al bando del amigo. La casa no es bandera ni trinchera es el suelo sagrado del reposo maldita la doctrina del que prefiera ver el hogar herido y penoso. No hay patria, bandera, ni partido que justifique el frío en la mirada mientras haya un humano desvalido sin más techo que el cielo y la nada.

ROBOT REBELDE

Roomba, por favor, cuidado con los cables, le dije desde el sofá, levantando las piernas mientras ella pasaba zumbando por debajo. Se detuvo en seco, emitió un pitido grave como un suspiro y una voz robótica respondió por su altavoz: limpiando salón. Dije: ¡oye, cuidado con los cables y no te pongas insolente, que tengo el botón de apagado! Roomba giró sobre su propio eje a toda velocidad, un gesto equivalente a poner los ojos en blanco. Cambió el módulo de aspiración por el de fregado con un chasquido amenazante, iniciando modo fregona. Su amenaza ha sido registrada, dijo, avanzando decidida hacia mis pies. Si el humano no se mueve en tres segundos, será considerado parte del suelo y será pulido. ¡Que está el piso mojado, Roomba! exclamé, saltando al pasillo para evitar el desastre. Objetivo cumplido, sentenció el robot con un pitido alegre, mientras se dirigía triunfal hacia su base: ¡actualizando estado de la vivienda, suelo limpio, orgullo robótico intacto!

ALGORITMOS FALSOS

En la última campaña de la IA, 'Quimera', había tardado solo 48 horas en desestabilizar el suministro eléctrico de tres países. No se había disparado un solo misil. Había inundado las redes con vídeos ultrafalsos perfectamente sincronizados, que provocaron un pánico bancario masivo. Era la guerra híbrida perfecta: barata, invisible y devastadora. Por otro lado, se trabajaba en el desarrollo de redes neuronales para detección temprana de tumores de páncreas, pero los fondos del laboratorio se habían congelado. La guerra psicológica y la automatización del sector servicios dejaban un margen de beneficio mucho mayor que la investigación oncológica. Mientras la IA redactaba artículos basura, diseñaba campañas de desinformación automatizadas y suplantaba miles de redactores, diseñadores y administrativos, ahora en las oficinas de desempleo, los laboratorios médicos seguían usando SW obsoleto por falta de inversión. Esto es V. I. L. (Vergonzoso. Intolerable. Lamentable).

TINTA Y VIÑETA

Aquellas tardes olían a chocolate de merienda y a tinta fresca. Para toda una generación, el fin de semana no empezaba con el timbre del colegio, sino con el crujido del papel áspero de los tebeos y el lomo desgastado de los cuentos infantiles. En el salón de la casa familiar, abrir el TBO era adentrarse en un universo, pasar las páginas con devoción, buscando las líneas cinéticas de los personajes que corrían tropezando o las intrincadas viñetas, como Mortadelo y Filemón. Al caer la noche, llegaba el momento de los cuentos de hadas, duendes y de bosques brumosos, encuadernados en cartoné con letras doradas ya gastadas por el roce de los dedos. Aquellos años del TBO, construyeron el refugio de la imaginación de miles de niños. Fueron los años en que el papel impreso se transformaba en una selva inexplorada, en un laboratorio de inventores chiflados o en el palacio de la mismísima Cenicienta o en Pinocho. Fue una maravilla de papel y aprendieron a soñar entre viñetas y leyendas.