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EL RATONCITO PÉREZ

En la orilla un pequeño ratón nadaba; de la mar llevaba en su lomo una sombra callada, la misma que los pseudomedios y los ultras en su púlpito crían. No trae la peste, ni trae la fiebre, trae la palabra que busca división, un bulo ligero, tan rápido como liebre, que infecta la mente y el corazón.  Grita el líder con gesto severo: ¡ese ratón viene de tierras lejanas, trae el virus del cambio, el virus extranjero, los inmigrantes, con todos ellos se acabarán nuestras mañanas! Pero el ratón es solo una fábula inventada, un cuento de miedo para el espectador, mientras la mentira ya está sembrada, un virus de odio sin ningún rigor. Nadan los bulos a tierra y producen la fiebre de la sinrazón; la orilla está llena, ya empieza la provocación, pero el ratón es solo una falsa invención. La verdad se ahoga, la duda se queda, el virus del bulo y de los ultras la receta que busca incendiar con otra nueva mentira.

LIBERTAD, LIBERTAD. SIN IRA LIBERTAD...

En Madrid se alza una voz que grita "libertad" a su modo mientras limita la del otro y se apropia de todo. Una mano con el saludo la otra señalando el camino donde el ajeno pensar es un peligro definido. Desde el kilómetro '0' o en la calle con el grito se impone un único tono y se acalla el susurro distinto. Libertad, dicen, libertad pero solo para el suyo pues la del vecino estorba y se borra con el orgullo.

ECOS POR "BULERIAS"

Dicen que el mundo es plano y no se mueve que el calor es un cuento y el virus no existe. Niegan la ciencia mientras desde el cielo llueve y la verdad, en las redes, se vuelve triste. Bulos de humo, espejismo en la pantalla el saber se nubla, la razón encalla. Tierra, clima, virus... la duda se hizo peste ¡que el sentido común no nos despiste!

MI FARO

Eres la luz que mis días ilumina La alegría pura, la calma divina. Si no existieras, hija, te inventaría para llenar de magia cada día. Eres mi sueño hecho realidad mirarte es saber que la felicidad existe. Si no existieras, hija, te inventaría porque sin ti, mi vida no tiene color.

EL CULTIVADOR DE ASTROS

Érase una vez, en un pequeño pueblo escondido entre montañas de color violeta y un jardinero que no cultivaba rosas ni girasoles, sino estrellas. Tenía un jardín mágico y por las noches plantaba pequeñas luces brillantes que caían del cielo cuando había lluvia de estrellas,  las cuidaba con agua de rocío. Cuando crecían, estas estrellas no se quedaban en el suelo, sino que se elevaban lentamente para iluminar los hogares de los vecinos que se sentían solos y tristes. Un día, la estrella más pequeña de todas no quiso subir y se quedó en la mano del jardinero que, con ternura, le preguntó por qué. La estrellita, con voz de campanilla, le dijo: "Tengo miedo a la inmensidad del cielo". Él sonrió y le respondió: "El cielo no es inmenso si llevas la luz de tu propia felicidad dentro". Ella entendió, brilló con más fuerza que nunca y voló tan alto que se convirtió en guía de todos los viajeros. "La felicidad, al igual que las estrellas, brilla más cuando se comparte...

EL BARDO DE AVON

El famoso monólogo de Hamlet de mi 'admirado' William Shakespeare "Ser o no ser" (Acto III, Escena 1) es una profunda reflexión sobre la vida: "Ser o no ser, esa es la cuestión: ¿Qué es más noble para el espíritu sufrir  Los golpes y las flechas de la fortuna adversa O tomar las Armas contra un Mar de tribulaciones Y al oponernos a ellas acabar con ellas; morir, dormir No morimos; y con un sueño, decir que ponemos fin  El dolor del corazón, y los mil golpes naturales a los que la Carne está sujeta?". "To be, or not to be, that is the question: ¿Whether 'tis nobler in the mind to suffer The slings and arrows of outrageous fortune Or to take Arms against a Sea of ​​troubles And by opposing end them: to die, to sleep Do not dwell; and by a sleep, to say we end The heart-ache, and the thousand natural shocks that Flesh is heir to?".