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MERCADO DE LAS SOMBRAS

Corren los dedos sobre el teclado sangra la tinta llena de la prisa mientras el mundo mira alterado cómo el magnate vende su risa. Compran la vida, cercan el día visten el bulo con oro y seda pero el latido de la poesía es lo único libre que nos queda. Sus secuaces dictan la falsedad tejen mentiras en los altares viven amordazando la realidad tras las pantallas y titulares. Falsos profetas de la opulencia dueños del miedo, del capital no pueden ver que la resistencia vive en el verso más visceral. Escribe rápido, que no te callen grita la vida frente a su red para que el bulo y el fraude fallen y la verdad calme nuestra sed.

SHOW DE "DÍAZ AYUSO Y SU VENTRÍLOCUO M. A. R."

¡Ay, ay, ay! El nivel de oratoria política de la Presidenta y M. A. R. ha pasado de debates solemnes a parecer el patio de recreo de un colegio. Discursos que son una fantasía de la literatura infantil y del absurdo. Nos prometieron "libertad" y nos dan un vocabulario digno de un niño de ocho años. Confirmación de que la estrategia comunicativa de Sol la redacta un 'teletubbie' con un máster en provocación. Es fascinante ver cómo una Presidenta autonómica maneja los hilos de la geopolítica madrileña con la misma madurez intelectual que el personaje de un cómic de Mortadelo y Filemón. Para qué argumentar sobre educación, sanidad o vivienda. Si la oposición pregunta por la gestión: ¡Fruta para todos! Si la prensa repregunta sobre datos económicos: ¡Ciao, pescao! Si el Gobierno central aprieta: ¡Me gusta la fruta! No sabemos si estamos ante una táctica de distracción masiva digna de Maquiavelo o simplemente se les ha olvidado cómo hablan los adultos.

QUEEN OF 'COUNTRY' DOLLY PARTON

Nació en la tierra humilde de la azada entre surcos de siembra y de labranza. Dolly 'Pee Wee', por granjeros acunada armada de guitarras y esperanza. El 'country' fue el lenguaje de cuna un canto de raíces y de vientos con hilos de madera y de fortuna tejió la humilde voz de sus ancestros. Mas su arte no supo de frontera y escalando peldaños de emociones pudo cantar a la mítica escalera que une la tierra con las canciones. Ese "Stairway to Heaven" que interpretó  convirtió en rumbo su propia huella aquel mismo cielo que su voz clamó  convertida en el firmamento en estrella. https://share.google/WsGu5KjxwThw5nHcM

ESTÍO GRISÁCEO

El mar guardaba risas de julio y las caracolas tibias del ayer. En la arena blanda y dorada tus huellas quiso retener. El sol se esconde lento sin prisa pintando de tono dorado el dolor un adiós pequeño en la brisa cenizas de un breve, tierno amor. Duele el pecho mirando el puerto donde el verano sabe a sal. Tu mano ya no está tan cerca en este atardecer sin final. Queda el eco de una promesa escrita en la espuma del mar. Mi corazón, ya cansado y roto, aprende hoy pronto a olvidar. El astro tórrido del ferragosto  empieza a apagarse poco a poco. Esa brisa de mar azul turquesa eco de un tierno adiós que pesa.

EL ÁGORA Y LA SOMBRA

En Mileto y Atenas, la vida era un gran misterio por descifrar. Los antiguos sabios caminaban descalzos, mirando al cielo y escuchando el latido de las plantas y el fluir de la sangre. Para ellos, el médico y el filósofo eran una misma persona buscando curar el alma y el cuerpo. Tales de Mileto midió las estrellas. Heráclito entendía que cambiar no es perderse, sino el modo en que el universo se mantiene vivo. Pitágoras pensó que el orden del cosmos también debía reinar en el corazón humano. Hipócrates curaba con hierbas y reposo. Aristóteles caminaba por los jardines del Liceo mirando insectos, peces y hojas. Galeno exploró los hilos rojos de las venas y los nervios. Los antiguos filósofos dejaron un legado sencillo: 'vivir con atención y con calma'. Nos enseñaron que la filosofía no es hablar difícil, sino aprender a aceptar el curso de las cosas. Cuidar de uno mismo es también cuidar del mundo que habitamos. La vida se revelaba como un gran tejido donde cada criatura buscaba...

DESPERTAR ROJO CARMESÍ

Las calles de Buñol olían a pulpa fresca. La 'tomatina' comenzaba y un enorme camión avanzaba despacio por la calle estrecha, llevando miles de kilos de tomates maduros. La multitud rugía con fuerza; muchos no sabían bien qué hacían allí, pero todos empujaban. Los camiones descargaban los tomates y las manos aplastaban la piel roja de la fruta. El jugo volaba por el aire y chocaba contra las paredes blancas. Unos recibían un golpe blando en la mejilla. A otros, los tomates les estallaban en sus orejas. Todo se volvía rojo. La gente reía mientras el ácido quemaba su piel, eran como zombis alegres de una película de serie B. Una hora después terminaba y la plaza era un río espeso de pieles y semillas; quedaba un olor empalagoso. Las mangueras de los bomberos limpiaban el asfalto. Se lavaban las camisas en la fuente, mientras pensaban en la comida pisada y en las carcajadas de la gente. Muchos  ya no recuerdan exactamente qué celebraban, muchos otros siguen sin entender estas fies...

TSUNAMI DE BABAS Y OLAS

El sol del Cantábrico iluminaba la arena fina de la playas vascas, transformando el paisaje en un patio de recreo para mi nieto Pol que, a sus 14 meses, descubría Euskadi con la intensidad de quien ve el mundo por primera vez. Le quitaron las sandalias para que sus pies probaran el frescor del mar desatando una desbordante energía, sentado en la orilla húmeda; su risa sonora competía con el murmullo de las olas que golpeaba con sus  manos. Sus padres compartían miradas llenas de complicidad y orgullo. Una pequeña ola avanzaba por la orilla y cubría las piernas del pequeño, pero él no retrocedia; al contrario, redoblaba su ofensiva de felicidad chapoteando con furor y alegría, descargando manotazos enérgicos contra el agua salada. El viaje por tierras vascas apenas comenzaba, pero en esa estampa de sal, viento del norte y manos infantiles batiendo el mar, el tiempo parecía haberse detenido en un verano perfecto.