ETERNAMENTE EN MÍ
Se enciende la aurora en tu alegre boca esa sonrisa sincera que todo lo aclara ese sol de la casa que nunca se agota esa paz que sonríe templando la cara. Mamá, tu gran corazón, un tierno refugio un pozo muy profundo de dulce cariño. Alejabas sombras de cualquier resquicio abrazabas la vida con fuerza de armiño. Tus manos cansadas de tanto laboro construían el mundo con paso constante. Un trabajo dichoso que valía un tesoro fuiste entrega infinita siempre, brillante. Mamá, el roce sutil de tus dedos suaves borraban las penas, calmaban el dolor. Volaban los miedos cual libres aves alumbrabas el camino con tu cálido amor.