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ALGORITMOS FALSOS

En la última campaña de la IA, 'Quimera', había tardado solo 48 horas en desestabilizar el suministro eléctrico de tres países. No se había disparado un solo misil. Había inundado las redes con vídeos ultrafalsos perfectamente sincronizados, que provocaron un pánico bancario masivo. Era la guerra híbrida perfecta: barata, invisible y devastadora. Por otro lado, se trabajaba en el desarrollo de redes neuronales para detección temprana de tumores de páncreas, pero los fondos del laboratorio se habían congelado. La guerra psicológica y la automatización del sector servicios dejaban un margen de beneficio mucho mayor que la investigación oncológica. Mientras la IA redactaba artículos basura, diseñaba campañas de desinformación automatizadas y suplantaba miles de redactores, diseñadores y administrativos, ahora en las oficinas de desempleo, los laboratorios médicos seguían usando SW obsoleto por falta de inversión. Esto es V. I. L. (Vergonzoso. Intolerable. Lamentable).

TINTA Y VIÑETA

Aquellas tardes olían a chocolate de merienda y a tinta fresca. Para toda una generación, el fin de semana no empezaba con el timbre del colegio, sino con el crujido del papel áspero de los tebeos y el lomo desgastado de los cuentos infantiles. En el salón de la casa familiar, abrir el TBO era adentrarse en un universo, pasar las páginas con devoción, buscando las líneas cinéticas de los personajes que corrían tropezando o las intrincadas viñetas, como Mortadelo y Filemón. Al caer la noche, llegaba el momento de los cuentos de hadas, duendes y de bosques brumosos, encuadernados en cartoné con letras doradas ya gastadas por el roce de los dedos. Aquellos años del TBO, construyeron el refugio de la imaginación de miles de niños. Fueron los años en que el papel impreso se transformaba en una selva inexplorada, en un laboratorio de inventores chiflados o en el palacio de la mismísima Cenicienta o en Pinocho. Fue una maravilla de papel y aprendieron a soñar entre viñetas y leyendas.

ADIÓS AL HOGAR

La luz del amanecer entró por la rendija de la persiana rota, dibujando líneas doradas sobre las cajas de cartón apiladas en el pasillo. Una mujer de 87 años, con manos nudosas, sostenía una taza de café ya frío. Aquella mañana de otoño no traía olor a lavanda, sino el aroma metálico del miedo. El timbre sonó a las 13 horas, unos golpes secos retumbaron, 70 años de recuerdos a punto de ser reducidos a un inventario judicial. No muy lejos, en un céntrico y lujoso hotel de la capital, las copas de cava aún resonaban. La Comunidad de Madrid acababa de clausurar con gran éxito un Foro Internacional sobre Inversión Inmobiliaria. Los "fondos buitre", los mismos que 3 meses atrás habían comprado el edificio de esta mujer a precio de saldo, eran los invitados de honor. En el Ministerio de la Vivienda, descansaba el borrador del esperado proyecto para el alquiler asequible de pisos. Ella comprendió que su vida entera valía menos que el rendimiento por metro cuadrado de un fondo de inv...

LA LEY DEL CORAZÓN

Personas que gritan con voces estridentes, que se embriagan con bastones de papel, discursos inflamados, promesas arrogantes, ecos de locura marchitos como la hiel. Dejemos a los tiranos que juzguen el mañana, sus burdas ambiciones de ataques sin pudor, cerremos la ventana a actitudes engañosas, inútiles y abramos la mirada al mapa del amor. Aquí donde tus manos dibujan primaveras, no caben las fronteras, la fobia ni el rencor, tu abrazo es el refugio de libres banderas, tu voz es el derecho a un mundo con más valor. Tutelemos los otoños con leyes de caricia, vanzamos las batallas sin armas y con tesón, que el único senado que aplique justicia, sea el latido humilde de nuestro propio corazón. 

CANTO AL EQUINOCCIO

El 23 de septiembre, dos de la madrugada, la Tierra suspira, se para y reposa. El cielo se viste de luz sosegada, el aire se vuelve de bruma y de losa. Miércoles 23 de septiembre ya despierto, el Sol cruza el centro con calma profunda. El tiempo del fuego se queda desierto, y el oro del bosque la sombra inunda. El día y la noche se darán un abrazo, la balanza del cielo se queda en un punto. Comienza la danza de un nuevo ocaso, con paso tranquilo y el frío del junco.

EXTINCIÓN

Uno de los pocos seres humanos que quedaba en la Tierra estaba descansando sólo en una habitación de su vivienda. De repente, alguien llamó a la puerta. Era el fin del mundo, pero él decidió no abrir por si era un vendedor de seguros. El planeta era como un espectáculo de recursos agotados, océanos llenos de plásticos y guerras muy absurdas. A pocos metros de su puerta blindada, un grupo de supervivientes discutía a gritos sobre qué dirección tomar para salvarse, mientras bloqueaban con piedras el único camino que quedaba libre del peligro. El hombre observó por la mirilla; vió la furia, la absoluta certeza en los rostros ajenos y a los que se peleaban contra la sombra de sus propias sombras. Bebió un vaso de agua, pero se olvidó de perforar el fondo del bidón para filtrarla, tal como él mismo había escrito en el manual que sostenía en la otra mano. El agua contenía proliferación de microorganismos patógenos y acumulación de microplásticos.

EL ARTE DEL INSULTO

En el Parlamento la prensa contemplaba el hemiciclo. Se habían cambiado los argumentos por un arsenal de insultos, expresiones soeces y chabacanerías, se medían en decibelios y en vulgaridad. Un diputado con una En el Parlamento la prensa contemplaba el hemiciclo; se habían cambiado los argumentos por un arsenal de insultos, expresiones soeces y chabacanerías, se miden en decibelios y en vulgaridad. Un diputado con una mueca de desprecio llamando parásitos, delincuentes y gentuza a la otra  bancada. Sus compañeros aplaudiendo con fervor, golpeando los escaños. En el turno de réplica, un tono arrabalero y despectivo, ataques personales y burlas sobre el aspecto y la vida privada de su rival. Un periodista recordaba cuando la política desmontaba la tesis del contrincante con datos y retórica elegante. La grosería se había institucionalizado. En la calle los ciudadanos discutían acaloradamente en la calle, mismos insultos degradantes que acababan de proferirse dentro del Parlamento. L...