BLUES DEL ANIVERSARIO
El mantel de hilo blanco tenía la misma mancha tenue de vino de hace años, aquella vez que discutieron por nada en mitad de una cena fría. Hoy, sobre ese mismo mantel, brillan dos copas de cristal y una tarta con dos velas. Una medida de silencios largos, puertas que se cerraron con un golpe seco y el orgullo que pesaban más que el plomo. Tardaron en aprender que el egoísmo es una polilla silenciosa que se come los planes de futuro. Tantas veces preferían tener la razón a tener paz. Y mira ahora, son dos náufragos que llegaron a la orilla por pura cabezonería, con las manos ásperas y el paso corto. A su alrededor no hay un vacío absoluto, hay destellos dorados que salvan ese balance oscuro, los suyos, la mina de oro que excavaron a ciegas, a golpe de piedra y error. No supieron quererse bien del todo, faltó suavidad y sobró armadura. Se apagan las velas. Brindan por lo que les faltó y por lo que, a pesar de todo, se quedó al lado de ellos. https://share.google/tx5I2PwWVXEtfi8uB