CREMATOMANÍACO
Trump tiene una fuerte obsesión por la grandilocuencia, el poder y su propia imagen. La Casa Blanca y el paisaje urbano de Washington DC se transforman para reflejar su visión. Un día un Águila colosal, como la de los antiguos imperios, o un Arco del Triunfo frente a la Casa Blanca. Ya ha causado un gran revuelo político. Está amasando una fortuna colosal, impulsado por las modedas digitales y las criptomonedas o las redes sociales, lo que le permitió ganar más de $2.000 millones en un solo año, llegando al extremo de querer ver su rostro en los billetes de curso legal. Su inmensa fortuna con un estilo de vida de superlujo, como el avión privado valorado en $400 millones, regalo de Catar. Para sus seguidores, un genio. Para sus críticos, su imagen pública ha cruzado la línea del ego y un conflicto de intereses ¿Dónde está esa ayuda prometida a Venezuela para el terremoto? Mientras tanto, sigue sacando petróleo y jugando al Monopoly.