Entradas

ADIÓS AL HOGAR

La luz del amanecer entró por la rendija de la persiana rota, dibujando líneas doradas sobre las cajas de cartón apiladas en el pasillo. Una mujer de 87 años, con manos nudosas, sostenía una taza de café ya frío. Aquella mañana de otoño no traía olor a lavanda, sino el aroma metálico del miedo. El timbre sonó a las 13 horas, unos golpes secos retumbaron, 70 años de recuerdos a punto de ser reducidos a un inventario judicial. No muy lejos, en un céntrico y lujoso hotel de la capital, las copas de cava aún resonaban. La Comunidad de Madrid acababa de clausurar con gran éxito un Foro Internacional sobre Inversión Inmobiliaria. Los "fondos buitres", los mismos que 3 meses atrás habían comprado el edificio de esta mujer a precio de saldo, eran los invitados de honor. En el Ministerio de la Vivienda, descansaba el borrador del esperado proyecto para el alquiler asequible de pisos. Ella comprendió que su vida entera valía menos que el rendimiento por metro cuadrado de un fondo de in...

LA LEY DEL CORAZÓN

Personas que gritan con voces estridentes, que se embriagan con bastones de papel, discursos inflamados, promesas arrogantes, ecos de locura marchitos como la hiel. Dejemos a los tiranos que juzguen el mañana, sus burdas ambiciones de ataques sin pudor, cerremos la ventana a actitudes engañosas, inútiles y abramos la mirada al mapa del amor. Aquí donde tus manos dibujan primaveras, no caben las fronteras, la fobia ni el rencor, tu abrazo es el refugio de libres banderas, tu voz es el derecho a un mundo con más valor. Tutelemos los otoños con leyes de caricia, vanzamos las batallas sin armas y con tesón, que el único senado que aplique justicia, sea el latido humilde de nuestro propio corazón. 

CANTO AL EQUINOCCIO

El 23 de septiembre, dos de la madrugada, la Tierra suspira, se para y reposa. El cielo se viste de luz sosegada, el aire se vuelve de bruma y de losa. Miércoles 23 de septiembre ya despierto, el Sol cruza el centro con calma profunda. El tiempo del fuego se queda desierto, y el oro del bosque la sombra inunda. El día y la noche se darán un abrazo, la balanza del cielo se queda en un punto. Comienza la danza de un nuevo ocaso, con paso tranquilo y el frío del junco.

EXTINCIÓN

Uno de los pocos seres humanos que quedaba en la Tierra estaba descansando sólo en una habitación de su vivienda. De repente, alguien llamó a la puerta. Era el fin del mundo, pero él decidió no abrir por si era un vendedor de seguros. El planeta era como un espectáculo de recursos agotados, océanos llenos de plásticos y guerras muy absurdas. A pocos metros de su puerta blindada, un grupo de supervivientes discutía a gritos sobre qué dirección tomar para salvarse, mientras bloqueaban con piedras el único camino que quedaba libre del peligro. El hombre observó por la mirilla; vió la furia, la absoluta certeza en los rostros ajenos y a los que se peleaban contra la sombra de sus propias sombras. Bebió un vaso de agua, pero se olvidó de perforar el fondo del bidón para filtrarla, tal como él mismo había escrito en el manual que sostenía en la otra mano. El agua contenía proliferación de microorganismos patógenos y acumulación de microplásticos.

EL ARTE DEL INSULTO

En el Parlamento la prensa contemplaba el hemiciclo. Se habían cambiado los argumentos por un arsenal de insultos, expresiones soeces y chabacanerías, se medían en decibelios y en vulgaridad. Un diputado con una En el Parlamento la prensa contemplaba el hemiciclo; se habían cambiado los argumentos por un arsenal de insultos, expresiones soeces y chabacanerías, se miden en decibelios y en vulgaridad. Un diputado con una mueca de desprecio llamando parásitos, delincuentes y gentuza a la otra  bancada. Sus compañeros aplaudiendo con fervor, golpeando los escaños. En el turno de réplica, un tono arrabalero y despectivo, ataques personales y burlas sobre el aspecto y la vida privada de su rival. Un periodista recordaba cuando la política desmontaba la tesis del contrincante con datos y retórica elegante. La grosería se había institucionalizado. En la calle los ciudadanos discutían acaloradamente en la calle, mismos insultos degradantes que acababan de proferirse dentro del Parlamento. L...

EL SILENCIO AJENO

En la casa del silencio no se escucha la tormenta, solo el eco de unos pasos que la noche desorienta. Ella guarda entre los dedos la caricia que no fue, un vestido de esperanza que destiñe la pared. Llegó como un invierno que promete primavera, pero trajo madrugadas de mirada prisionera. Con palabras de granito rompiendo su cristal, construyendo mentiras donde el golpe era muy normal. En el refugio de su pecho dolorido, un pájaro herido que jamás se dará por vencido. Ella miente ante el espejo, dibuja una sonrisa, mientras borra con los ojos el dolor que la domina. Hay ternura en sus manos cuando abrazasu memoria, cuando sabe que sus alas no pertenecen a esa historia. Porque el miedo es un invierno que por fin verá el final y en su alma todavía duerme un rosal. Volará lejos del monstruo, de la sombra y del olvido, a tejer con hilo blanco lo que el tiempo le ha partido. Volverá a mirar al cielo sin pedir ningún perdón, siendo libre, tierna y dueña de su propio corazón.

LA BOLA NEGRA. LORCA

La Academia de Cine ha elegido 'La Bola Negra', dirigida por J.Calvo y J. Ambrossi,  candidata española a la mejor película Internacional en la 99ª edición de los Óscar. Un milagro literario: cuatro páginas inacabadas que Lorca escribió antes de ser asesinado, rescatadas del olvido para contar una verdad largo tiempo silenciada. Ambientada en una Granada asfixiante y del amargo significado de la «bola negra»: el voto secreto con el que clubes sociales condenaban al ostracismo a hombres que amaban de forma distinta. Rodada en 35 mm, desprende aroma a tierra y tragedia. El b/n inunda la pantalla con una celda donde Rafael Rodríguez Rapún, encarnado por Miguel Bernardeau, recuerda los versos de "Sonetos del amor oscuro" de La Barraca, antes de que el destino del poeta quedara sellado en Viznar. Con la desgarradora melodía de Raül Refree, el público estalló en una ovación. Cuatro páginas inconclusas de Lorca que encontraron su final grabadas con letras de oro en el templo...