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SEMILLAS DE LA PAZ

Plantemos las semillas de la paz y el perdón, un futuro más brillante para todas las razas. Rompamos cadenas, lazos del odio, abracemos la compasión, sellemos nuestro destino. Conquistemos el corazón de la gente con amor, no con conflictos y derramamiento de sangre, sino con un cultivo diario de armonía interior y convivencia. Extendamos nuestras manos con amor y amistad, demos ejemplo de hermandad. Somos como un árbol, crecemos en direcciones diferentes, pero nuestras raíces son las mismas.

LA FRAGUA DEL AGUA

Sobre la amarga baranda granadina, se ha quedado el aire de plata y de luto, donde Lorca dejó su último minuto, y la sangre en nardo verde se ilumina. Es el jinete que no llega a la fragua, el puñal que sueña con el alto pino, el metal doliente, el amor desvelado, que canta en el Darro su dolor amargo. Verde, siempre verde, viento del sur, trae ecos de luna y de gitanos, en los dedos blancos, piano y luz, un caballo negro, miedo en las manos. Poeta de la higuera y del aljibe, tú que desnudaste al hombre y su dolor, en tu verso eterno, Federico vive, siendo sangre, luna, y verde amor.

LA CEBOLLA DEL TIEMPO

Capa a capa, la vida se despliega, blanca por dentro, seca por fuera. A veces aroma, a veces ceguera, te hace llorar, pero siempre espera. Cada corte es un año, una historia, un abrazo, una pena, una memoria. Quitamos las últimas capas, sin ambición, buscando finalmente, el alma al corazón.

BELLEZA INTERIOR

Eres mi mayor alegría, mi razón para luchar, seguir adelante, contigo he aprendido el verdadero significado del amor. Ilumíname con tu bella sonrisa, querida Laura. Tu belleza interior es de una calidad humana extraordinaria. Eres la luz de mis ojos, la razón para vivir cada dia, gracias por tenerte en mi vida, mi querida hija. Nunca olvides cuánto te quiero, que tu corazón tenga la certeza de ser amada, mi dulce hija. Mi poema más hermoso, el más hermoso que mi alma ha escrito. P. S. Esta canción de mi juventud fue la razón de tu nombre. Me impactó 💋  https://share.google/MflxetT72ZMKXWgiF  

EL JARDINERO DE LA ESCARCHA

En una pequeña ciudad, el invierno duraba ya muchos meses y la esperanza se había congelado. La gente caminaba con la mirada puesta en el suelo, abrigados por el miedo y el olvido. Pero un anciano de manos nudosas, salía cada mañana a su pequeño balcón; entre el hielo y la nieve, cultivaba un jazmín. ¡Está muerta, viejo loco!, gritaban los vecinos al pasar. Él sonreía y seguía regándola con las últimas gotas de agua tibia que le quedaban. Una noche, cuando la escarcha parecía más dura que nunca, una luz blanca brotó del jazmín; la planta había florecido, desprendiendo un aroma tan dulce que la gente se detuvo en la calle, sorprendida. El perfume viajó por la ciudad, recordándoles a todos el olor de la primavera y de un nuevo comienzo. El hielo no se derritió por el sol, sino por la esperanza que comenzó a florecer en el corazón de los habitantes. En los momentos más oscuros, la belleza y la persistencia son las luces más brillantes.

HEDONISMO

El CEO observaba la ciudad desde el piso 50, convertida en un tablero de luces; desde su piso perfumado con sándalo y aroma de champán, leía el informe trimestral que le entregaba su secretaria y le mostraba que estaba en caída. El CEO ni siquiera se giró, le fascinaba el reflejo de su propio rostro en el cristal. Querida, el mercado no cae, se reajusta a mi genialidad. ¿Cuántas personas tuvimos que recortar? Cinco mil, señor. La excelencia requiere sacrificio y es mejor cuando lo hacen otros. El CEO sonrió, sintiendo el placer hedonista de saberse intocable. Su enorme egocentrismo le impedía ver que las cifras rojas eran solo números en una pantalla, mientras que el sabor de las trufas, el caviar y la admiración de sus invitados eran la única realidad tangible. Mientras la fiesta alcanzaba su clímax, ajeno a las vidas desmoronadas abajo, sintió una profunda paz. La paz del que cree que el mundo existe solo para reflejar su propia grandeza, su propio ego.

NATURALEZA HUMANA

Durante siglos, el planeta azul tronó. Las batallas no fueron por la gloria, sino por la última gota de agua potable, por el suelo fértil que quedaba y por el aire limpio encerrado en entidades corporativas. La Tierra se convirtió en un tablero de ajedrez roto, los recursos escaseaban y los humanos peleaban con furia desesperada, una especie acostumbrada a sobrevivir devorando su propio hogar. Pero el conflicto no terminó al agotar el planeta; simplemente cambió de escenario. Las luchas siguieron en el espacio, no ya por petróleo, sino por los metales raros y el helio-3 necesarios para mantener la civilización. Los satélites de vigilancia se convirtieron en armas y las estaciones espaciales en órbitas espaciales. Las viejas disputas territoriales terrestres se proyectaron en la inmensidad del cosmos, convirtiendo las estrellas en un nuevo campo de batalla silencioso; el mayor enemigo seguirá siendo la propia naturaleza humana.