QUO VADIS
Algunas salas de cine con fachada art deco y olor a terciopelo rancio fueron cerrando poco a poco; ahora son sucursales bancarias y tiendas de ropa. Hoy ir al cine es viajar al extrarradio donde antes había campos de cultivo; en el centro de la ciudad, ya no hay sitio para los sueños. Se compran entradas y cubos de palomitas para alimentar a una familia numerosa. Salas con un insoportable ruido y móviles por doquier. Guiones sin sentido, actores sin alma y las escenas de acción generadas por IA que intentan imitar los sentimientos, pero están vacías. Las palomitas se derraman por el suelo porque las butacas se mueven por experiencias inmersivas 4D, 4DX o D-BOX, diseñadas para simular la acción en pantalla. Se echan en falta películas rodadas con celuloide, como la magnífica "Cinema Paradiso". Te vas de la sala de cine con la sensación de no ver nada. Cantaba L. E. Aute:
Cine, cine, cine
Más cine por favor
Que todo en la vida es cine
Que todo en la vida es cine
Y los sueños
Cine son ...
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