BOSQUE SUSURRANTE
Mi amigo Oaki sigue viviendo en el Bosque Susurrante, donde la luz del sol se filtra en tonos esmeralda. Ya sabéis que no es el típico troll de los cuentos. Su piel parece una corteza de roble joven y una nariz tan grande como una patata asada y tiene una característica muy especial: tiene dos ojos grandes y redondos de color ámbar, curiosos y brillantes, en lugar del único ojo habitual de los trolls de montaña. Es el guardián del viejo Puente Musgoso sobre el río de piedra. Asusta a los viajeros cuando alguien se acerca y trata de poner su cara más feroz, pero sus dos ojos expresan tanta timidez que la gente termina invitándole a merendar. Sigue coleccionando piedras brillantes y tallando figuras en madera con sus gruesos dedos. Por la noche, nos sentamos a la orilla del río. Oaki no habla mucho, prefiere escuchar el sonido del agua y mirar las estrellas con sus dos ojos, maravillado. Oaki tiene un corazón muy tierno.
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