EL ÚLTIMO PITIDO

Suena el silbato, el aire se detiene

la cancha brilla, testigo de la historia

es el último baile que la tarde tiene

donde escriben juntas su propia gloria.


Allí está mi nieta, con su uniforme puesto

corriendo firme, con alma y corazón

cada pase, cada bote, cada gesto

es un verso de entrega y de pasión.


Compañeras de batallas, amigas del alma

defensa férrea, ataque compartido

no importa el marcador, ni la calma

importa el abrazo que han construido.


Pasan los minutos, acaba el cuarto tiempo

el balón busca el aro una vez más

suena el pitido, llega ese momento

de darlo todo y no mirar atrás.


Nieta querida ¡qué orgullo ver tu vuelo!

junto a tus amigas, guerreras del juego

en el deporte hallaron su consuelo

y en este último partido, su apego.

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