ESTÍO GRISÁCEO
El mar guardaba risas de julio
y las caracolas tibias del ayer.
En la arena blanda y dorada
tus huellas quiso retener.
El sol se esconde lento sin prisa
pintando de tono dorado el dolor
un adiós pequeño en la brisa
cenizas de un breve, tierno amor.
Duele el pecho mirando el puerto
donde el verano sabe a sal.
Tu mano ya no está tan cerca
en este atardecer sin final.
Queda el eco de una promesa
escrita en la espuma del mar.
Mi corazón, ya cansado y roto,
aprende hoy pronto a olvidar.
El astro tórrido del ferragosto
empieza a apagarse poco a poco.
Esa brisa de mar azul turquesa
eco de un tierno adiós que pesa.
Comentarios
Publicar un comentario