AMARCORD
'Io mi ricordo' de mi nonna calabresa. Se secaba las manos en el delantal sonriendo con mucha paciencia y decía que los 'spaghetti alla carbonara' se deben hacer siempre con el calor justo del huevo, guanciale y queso pecorino, no con crema de leche o nata. Para ella, cada ingrediente tenía su sitio y mezclar las cosas con prisa arruinaba el plato. Algo parecido opinaba sobre los migrantes. Nunca debería importar de dónde vinieran, ni si traía el acento cansado de Europa, el sol de África en la mirada o del verde profundo de Sudamérica. Las personas valen por lo que son, no por el lugar donde hayan nacido, ni por el mapa que dibuja su piel o su fe. La nonna movía la cabeza cuando escuchaba discusiones vanas o peleas sin sentido. Opinaba que el mundo camina mal por culpa de tanto ruido, rencores y de cabezas obstinadas que buscan diferencias donde solo hay seres humanos hambrientos de paz y comida. Menos conflictos, menos discusiones vacías y mucha más piedad, humanidad.
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