EL FARO INTERIOR
Dudo del viento
dudo del sol que arde
del firme suelo
y de la propia tarde.
Si todo miente
si el ojo es un engaño
si cada sombra finge
hay un extraño daño.
Queda una chispa
que el soplo no deshace
una conciencia, una pista
que en el temblor nace.
Ya busco el fondo
de mi propio destierro
ya no lo escondo
pero medito y yerro.
Alcanzo mi destino
todavía la vida insiste
pienso, luego aún resiste
y sé que existo, es mi sino.
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