UN LATIDO DE ESPERANZA

El cielo suspira con furia y calor,

la tierra reclama con hondo dolor.

Los vientos se agitan, el mar sube el nivel,

y el hielo se funde borrando el laurel.


Mas surgen voces de recelo y error,

que niegan la herida, que apagan el sol.

Son los negacionistas que miran sin ver,

que esconden la ciencia por no padecer.


Contra el asfalto que nos quema la piel,

buscamos refugio, buscamos cuartel.

Son los bosques, plazas, el fresco rincón,

donde late la vida y la salvación.


En medio del fuego, el humo y el mar,

la Tierra nos pide volver a empezar.

Aunque el negacionismo nos quiera cegar,

un pacto en la historia nos hará soñar.

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