TODOS A UNA ...
Cuando la tierra tiembla y rompe la calma
el miedo despierta y nos une en el alma.
Caen las barreras, se apagan rencores
y el prójimo ayuda sin ver los colores.
Una misma voz en medio del viento
todos por igual en el mismo lamento.
Ojalá esta unión del temblor y espanto
fuera nuestra guía y diario canto.
Que en tiempos de paz y en días enteros
nos miremos todos como compañeros.
Cuidar al extraño, tenderle la mano
ver en el otro tan solo a un hermano.
La tierra tiembla sin aviso, rompiendo el muro y el cristal. En el seismo de Venezuela, todos buscan la verdad. No hay colores ni fronteras,
solo una mano para ayudar. Ese abrazo solidario, nos enseña a caminar. Si esa unión y valentía fuera el pan de cada día, el mundo entero sanaría y viviríamos en paz.
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