ECOS DEL "BLUES"

Un alma de metal dorado llora en la penumbra, sus notas desgarradas, nacidas de un corazón roto, viajan como un suspiro por la noche para recordar un amor perdido y un ayer que se marchita, dejando escapar una melodía tan bella como infinita.


Entre el llanto y el cobre,

la trompeta suspira su dolor.

Es la balada de un hombre,

que llora por un viejo amor.


El viento esculpe su lamento,

una nota larga y plateada.

Vaga su eco en el viento,

cual alma triste y desolada.


Por el ayer que ya se ha ido,

por la sombra de un ayer marchito,

queda este sonido herido,

que es a la vez pena y grito.


No hay consuelo en el pentagrama,

ni alegría en la triste canción,

solo es un latido que clama,

desde el fondo de un triste rincón.

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