HOMENAJE A AZCONA
Rafael Azcona cumple cien años en el recuerdo y su máquina de escribir aún dicta la partitura de nuestra memoria cinematográfica. Con una mirada afilada por la ternura y un humor negro, este riojano universal se convirtió en el arquitecto invisible del mejor cine español. A través de sus guiones y caminando de la mano de L. G. Berlanga, diseccionó la hipocresía social en obras maestras como 'El verdugo' o 'Plácido', donde la risa siempre dolía un poco. Junto a Marco Ferreri, desafió las convenciones en 'El pisito' y 'El cochecito', retratando la supervivencia cotidiana con una ironía desgarradora. Y en su madurez, fundiéndose con la sensibilidad de Fernando Trueba en 'Belle Époque' o con J. L. Cuerda en 'La Lengua de las Mariposas', tiñó su genialidad de una melancolía luminosa y poética. Cien años después de su nacimiento, los personajes de Rafael Azcona siguen vivos. La comedia es, en realidad, el disfraz más hermoso de nuestra propia fragilidad.
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