EL HOMBRE QUE NO SABÍA NADA

Había una vez un hombre que no sabía absolutamente nada. No sabía si el sol salía por el este, si el agua mojaba o si él mismo existía. Sus vecinos lo consideraban el tonto del pueblo. Un día pasó por allí un reputado profesor de filosofía, se acercó al hombre y le preguntó:

—Dime, buen hombre, ¿qué es la verdad?

—No lo sé —respondió él, con una sonrisa

—¿Y sabes qué es el bien?

—Tampoco lo sé.

El profesor creyó haber encontrado al fin al discípulo perfecto de Sócrates. Emocionado, exclamó ante la multitud:

—¡Contemplad al ser más sabio de la región! ¡Este hombre ha alcanzado la iluminación suprema, es consciente de su propia ignorancia! ¡Él posee la verdad más pura!

El profesor intentó definir la ignorancia consciente. Frustrado, se marchó del pueblo cuestionando su propia existencia.

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