SAL EN LA HERIDA
El azul profundo del Mediterráneo contrastaba con la inminente tragedia cuando los comandos de Israel, las FDI, asaltaron la Flotilla de la Libertad. La misión pacífica de activistas internacionales para llevar ayuda humanitaria a Gaza, se transformó en una pesadilla de violencia y humillación. Los activistas fueron reducidos a golpes, descargas eléctricas, abusos físicos y agresiones sexuales, dejando costillas fracturadas y heridas graves. El ministro Ben Gvir, con su desagradable sonrisa burlona, grabó un polémico vídeo de los activistas esposados, arrodillados contra el suelo y la frente pegada a la cubierta del barco. Un lamentable espectáculo, que muestra una política criminal de abusos tolerada y alentada por el gobierno sionista. La comunidad internacional ha estallado con indignación y ha convocado a los embajadores israelíes. Las tropas justificaban los abusos en los centros de detención como una lucha contra el terrorismo.
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