SÍNDROME DE HUBRIS
En tierras aztecas paseaba,
mientras la historia borraba.
Dijo que México no existía,
olvidando su propia valía.
Negó templos, dioses y grandeza,
cubriendo el pasado de maleza.
Su viaje quedó en puro lamento,
puro ruido y falso cuento.
En su trono de cristal, ajena al suelo,
la soberbia dibuja un falso cielo.
Cree domar el viento con la mano,
sin ver que el egoísmo es su pantano.
Su voz, de un eco de poder vestida,
niega la duda, la sombra, la herida.
En su ignorancia, de sí misma presa,
la Hubris corona a su propia alteza.
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