CICATRICES SILENCIOSAS
El acero no siembra, solo siega
deja el campo vacío y la voz herida
es una sombra ciega que reniega
de la luz, del abrazo y de la vida.
Que el fusil se transforme en arado
que el estruendo se rinda ante el cantar
pues no hay triunfo en el odio acumulado
ni patria que valga el llanto de un hogar.
Cae la bomba, ruge el trueno
se apaga el sol, la tierra llora
¿dónde quedó el abrazo ajeno?
el odio llega y la paz devora.
No hay gloria en la trinchera
sino muchas vidas truncadas
¡que callen los proyectiles!
que la paz sea la única salida.
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