EL LATIDO DE UNA MELODÍA
En la penumbra del Café Americano de Rick, en la película Casablanca, Ilsa miró al pianista y dijo: "play it once, Sam".... "play it". No dijo "play it again, Sam". El eco de "As Time Goes By" flotaba en el aire, trayendo los fantasmas de París. Ella no pedía que la repitiera sin fin, ya que ciertos recuerdos queman si se avivan demasiado. Años después, se inventó una súplica cambiando la realidad por el mito de un falso recuerdo colectivo. En esa mesa, una sola vez bastó para eternizar un amor que el tiempo no logró borrar. Las palabras exactas se desvanecen, pero la música y la nostalgia permanecen intactas en la memoria del cine.
El piano llora una melodía del ayer
mientras el humo difumina la mirada.
"Tócala una vez, Sam", pide la piel
por el viejo tiempo que ya no es nada.
"Tócala, Sam" por los viejos tiempos
deja que el piano regrese al ayer.
El amor no entendía de inviernos
y París era el único mundo que ver.
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