ODA AL OXÍMORON
Musa de la contradicción amada
en dos palabras juntas, el mundo paralizas.
Fuego helado, luz oscura, calma agitada
con tu abrazo extraño el sentido agudizas.
Eres la música callada del verso ardiente
el dulce dolor que el alma no libera.
Un silencio ensordecedor y consciente
la muerte viva que la noche espera.
En tí, el contrario se vuelve coherente
haces del caos un orden organizado.
Al secreto a voces lo vuelves evidente
pequeño gran recurso, jamás olvidado.
Agridulce paradoja, bella y extraña
qué instante eterno hoy nos regalas.
Tu lógica invertida nunca engaña
eres la verdad oculta a dónde vas.
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