PAÍS PECULIAR
Existe un país sin mapa ni frontera
donde el tiempo dibuja su silueta
un lugar de memoria, añeja y quieta
que se habita sin prisa y a su manera.
Sus calles son recuerdos olvidados
pavimentadas con pasos ya lejanos
con atardeceres de frutos maduros
y un eco de besos, bellos y sinceros.
Es un reino de risa y de llanto
donde el alma haya su descanso
con la calma del caudaloso río
que refleja el cielo y su brío.
Ese país de los años, de los días
donde se pierden las viejas heridas
un bello tesoro custodiado en mi corazón
y el paso del tiempo, mi anhelada pasión.
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