VERDE ESPERANZA
En el verde bosque de Sherwood vivía
Robin Hood un héroe de noble intención
que al paso del rico sus pasos medía
para dar al hambriento calor y porción.
No buscaba el oro por verse brillante
ni guardó en cofres la plata del rey
la mano de Robin, del bosque habitante,
curaba el dolor que causaba la ley.
¡Cuán lejos los días de aquel justiciero!
hoy reinan los hombres de frío metal
esclavos del lujo, del trono financiero
que ven en el prójimo un número igual.
Acumulan fortunas en torres de vidrio
mirando hacia abajo con ciego desdén
comprando silencios, sembrando el tedio
pensando que el mundo les debe el Edén.
Sin flechas que rompan su muro de orgullo
ni huellas de barro en su alfombra imperial
mientras uno daba del fruto lo suyo
estos otros solo exigen el diezmo total.
Que valga la vida por lo que se entrega
y no por las cifras que suma el bribón
pues mientras la historia al avaro niega
al valiente Robin le rinde su gran corazón.
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