MI REFUGIO
Cincuenta años de caminar la misma huella
entre risas de sol y sombras de invierno.
Sigo sosteniendo tu mano, mi fiel compañera
forjando un cariño paciente y eterno.
Hubo días de prueba, de vientos severos
de silencios pesados y cruces de dolor.
Nuestro querencia, de hilos más fieros
halló en los abismos la fuerza del amor.
Hoy miro tus ojos y el tiempo se borra
muchos días dorados de un brillo sin fin.
Cincuenta primaveras que el alma atesora
la misma promesa nacida hace años.
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