ODA AL CAFÉ CENTRAL
En la Plaza del Ángel, en el barrio de las Letras de Madrid, un eco de jazz. Su esencia bohemia frente a la cruel realidad de los alquileres desorbitados que siguen amenazando la cultura madrileña, aunque un pequeño "milagro" puede prorrogar su estancia.
El Central suspira ¡qué triste compás! Un templo de notas, amistades e historias. Se apaga la luz de tus viejas glorias. Desde 1982, faro en la noche, con más de trece mil conciertos, sin reproches, bebiendo café, soñando en la barra, tu alma de blues.
El alquiler, cruel y voraz, te empuja a la sombra, a un destino fugaz. Un respiro, pausa efímera, mientras notas de blues, jazz claman y tus muros guardan secretos y amores. Un saxo que llora, las improvisaciones, el alma de un barrio que huele a cultura ¡No te vayas, Central, tu esencia perdura! Que Madrid te recuerde, que tu nombre no muera, que en cada canción tu esencia perdure. Que no sea un adiós, viejo amigo, tu música hará un hueco en el corazón que nadie podrá borrar.
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