BES❤️S POR DOQUIER

En un pequeño pueblo de Cantabria, la víspera de Navidad, siempre olía a pino y galletas recién horneadas. El frío era intenso y la nieve caía con fuerza. Una niña de siete años imaginaba el trineo desde su ventana y un regalo especial. Su padre, un hombre de pocas palabras, había pasado los últimos días adornando la casa con luces. Ella sentía que faltaba algo. Antes de la cena, la niña envolvió una caja de zapatos, usando papel dorado, con la esperanza de hacer un gran regalo para su familia. Su padre lo vió y le preguntó qué había dentro. ¡Besos, papá!, exclamó ella, un beso para cada uno de nosotros. El padre se quedó sin palabras y por primera vez en mucho tiempo, pudo sentir el verdadero espíritu navideño, no solo en luces y adornos, sino en el amor puro de su hija. La abrazó con fuerza, disculpándose por su ceguera. Fue maravilloso observar a su padre colocando la caja con los besos bajo el árbol, como el tesoro más preciado. Mientras todos dormían, se escuchó un suave tintineo.


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