SAFARI HUMANO. FRANCOTIRADORES RICOS Y MORBOSOS PAGARON POR MATAR EN SARAJEVO
Entre escombros y el gris de la ceniza
la ciudad sufre, con el alma partida.
Las balas pintan de rojo la sonrisa
de niños que ya no jugarán de día.
El puente se lamenta, testigo mudo
de un adiós que jamás se pronuncia.
El hambre se ha vuelto un grito desnudo
la paz, una ilusión que el miedo pronuncia.
En cada balcón vacío, un eco de vida
en las calles, un grito sofocado.
La gente de Sarajevo, herida de muerte
y en sus ojos, un fuego no apagado.
Resiste, Sarajevo, entre el llanto y la furia
pues la memoria renacerá en la ruina.
Aunque la guerra ensucie tu hermosura,
tu alma valiente jamás será vencida.
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