EQUINOCCIO DE OTOÑO
Seré tu guía por las calles oscuras de los Madriles, las señalo y las nombro en alto. Camino hacia el Parque del Oeste y disfruto de los sicomoros, su corteza moteada y sus características manchas como si los hubiera pintado, las hojas oxidándose y crujiendo en los bordes. Las estrellas arden hasta bien entrada la luz del día. Mira el estanque, los patos nadando y las crías chapoteando, colocándose en el punto justo de las olas generadas por su madre aprovechando el efecto "arrastre por ola" para impulsarse hacia adelante. El otoño comienza y termina su vida, pero pronto vendrá otra nueva estación con escarcha suave en la ventana y el hielo cubriendo las ramas desnudas y grises. Otra estación que vuelve a revivir para después morir. Deseo que ames la naturaleza como hago yo ayudando a que regrese.
Comentarios
Publicar un comentario