Lo que siento por tí está en lo más profundo de una montaña. Cuanto más te conozco, más me adentro en tu bosque. Lo que quiero no está vacío, como llanuras erosionadas. No está ni turbio ni muerto, como si fuera un pasado pantanoso. Es completo, verdadero, como el aroma de lluvia en abril. Todo lo que quiero para ti, para nosotros, es una aventura de amor eterno. Hemos caminado por un sendero pleno de vegetación. De madrugada, el cielo matutino irrumpe a través del dosel mientras nos sentamos en nuestra tienda a tomar café. Seguimos emocionados con la caminata de hoy, porque cuando amas la naturaleza siempre quieres estar cerca de ella, igual que siempre quiero estar cerca de ti. Quiero ser para ti, tan constante e infinito como un anillo de compromiso. Aquí estamos acercándonos a la naturaleza, más cerca el uno del otro. Estoy deseando llegar a la cima.
Te amo con un amor desconocido, para el que no tengo palabras ni proyectos. Te amo como se aman los atardeceres y los amaneceres. Mi voz se convierte en un coro, un torrente furioso. Qué alivio no tener que explicarte ningún sentimiento, ninguna de sus redundancias. Cómo agradecer este amor que no tiene forma, ni objetivo concreto. Poder tumbarme, escuchar tus pasos, poder besarte, acariciarte y descansar. Cómo me gustaría que ese muro que aún nos separa, se derrumbara y que te pusieras en contacto conmigo cuando se haya calmado ese ruido pretérito. Sin suspiros, ni gemidos, seguiré esperarando.
Unos días de descanso en una zona rural segoviana. Entrar en la tierra del centeno y escuchar el tórrido verano, su latido más auténtico y el rugido de la guadaña áspera que corta los tallos. Cuando los granos se cosechen en el granero, ya no serán unos rastrojos dolorosos a los pies después de muchos años. El estío es cada vez más caluroso, antes era una estación más suave, con un aroma a mango y a un agradable aroma terroso de cebada. Echo en falta los densos bosques de donde nacen las brisas frescas. Aprecio la hospitalidad del algodón y el maíz que siguen trayendo la alegría de la madurez. Las flores son excepcionalmente generosas, siguen pintando el paisaje sobre la tierra fresca y verde. Dejaré que la tormenta limpie mi alma polvorienta, extraeré la fragancia poética de cada planta verde y exuberante. Que los que anhelen una mente en paz puedan sentir una sensación lírica y serena durante este verano.
Comentarios
Publicar un comentario